sábado, 1 de mayo de 2010

EL PROBLEMA DEL BULLYING


El bullying se ha incrementado en los últimos años paulatinamente, lo cual representa un grave riesgo para niños y jóvenes pues las secuelas en las víctimas van desde daños a la salud y bajo rendimiento escolar hasta depresión e incluso el suicidio, advirtió Diana Guerrero Guerra.

La especialista en psicoterapia psicoanalítica del Instituto Politécnico Nacional (IPN) definió el bullying como el acoso que se da entre compañeros de escuela, el cual consiste en la dominación y hostigamiento reiterado que puede ser físico, verbal o psicológico.

Según un comunicado, señaló que el aumento de casos de ese tipo de abusos, que se presenta principalmente entre jóvenes de 12 a 14 años de edad, se debe entre otras cosas a que mediante el uso de la tecnología los agresores suben a Internet videos donde difunden hechos violentos o burlas para desacreditar y humillar a sus víctimas.

La catedrática indicó que el bullying es un problema que tiene muchos años de presentarse en diferentes países del mundo, sin embargo hace apenas 30 años se ha sometido a estudio, especialmente en Noruega, y posteriormente en algunas naciones de Europa donde se formalizaron criterios para definir en qué consiste.

Explicó que en México el uso de este término es relativamente reciente y que esta problemática se caracteriza por la violencia o agresiones físicas entre los jóvenes y niños como golpes, robo de objetos personales, destrucción de artículos escolares y violencia psicológica.

Además incluye la exclusión social, estigmatizar al chico víctima del acoso, apodos, burlas, difundir rumores malintencionados, e incluso agredirlo físicamente y después tomar videos con los celulares para mostrarlos en 'blogs', en redes sociales o en páginas especialmente diseñadas para ello.

La investigadora del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS) precisó que para que exista el bullying deben participar tres personajes esenciales: el agresor, la víctima y los observadores, pues el agresor requiere de espectadores para que realmente funcione la humillación.

Comentó que el agresor regularmente no trabaja solo, sino que tiene a un grupo de personas ante las cuales muestra su fuerza y su poder sobre la persona que ha elegido como víctima.

Fuente: El Universal.

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